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Alcaraz vuelve a ofrecer un espectáculo y se mete en semifinales de Viena

Alcaraz vuelve a ofrecer un espectáculo y se mete en semifinales de Viena

Carlos Alcaraz empieza a sentirse cada vez más artista. Todavía no está donde quiere estar, como él mismo reconoció antes de su estreno en el ATP 500 de Viena, pero cada partido le devuelve un poco más de ritmo, de confianza y de sensaciones. Este viernes, en cuartos de finales, ante TommyPaul, encontró algo más que una victoria por 6-4 y 7-6 (2): un partido que justificó una tarde de tenis. Dos atacantes, dos jugadores con vocación ofensiva y una colección de puntos espectaculares, intercambios largos y golpes ganadores que levantaron al público de la pista central del torneo austríaco.

La pista rápida e indoor de Viena tiene una particularidad: la pelota corre, pero no tanto. Deja jugar. Y Alcaraz y Paul aprovecharon cada centímetro. Hubo ritmo, alternativas y mucha iniciativa. El estadounidense, sin embargo, volvió a encontrarse con una barrera que conoce demasiado bien. Alcaraz le ha ganado los últimos siete partidos, los últimos 16 sets y esa estadística, por mucho que se intente ignorar, pesa cuando llegan los momentos importantes. Paul compite hasta que tiembla; respeta demasiado a su rival cuando tiene la oportunidad de hacerle daño.

Tuvo cinco bolas de break y no convirtió ninguna. Alcaraz las salvó todas, una muestra de carácter y también de la creciente solidez que está encontrando con su servicio. El español conectó el 82% de primeros saques, un porcentaje extraordinario que le permitió gobernar puntos y escapar de situaciones comprometidas. Todavía concede más oportunidades de las que desearía, pero cada vez sabe resolverlas mejor.

El segundo set acabó en un desempate que confirmó la sensación del partido: Paul podía discutirle el juego a Alcaraz, pero le sentenciaron un par de errores tontos al revés. El español cerró el encuentro en dos mangas y se clasificó para las semifinales, donde este sábado le espera Daniil Medvedev. Una prueba de mayor exigencia para medir hasta dónde ha llegado su recuperación competitiva. Alcaraz sigue afinando. Y ya empieza a parecerse bastante al genio de siempre.


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