Hay quien espera encontrar en los vecinos del barrio en el que creció un futbolista que alcanzó cierta notoriedad una historia cercana, en la que todos lo conocen y siempre hay algo que contar sobre él, sobre su infancia o su familia. Sin embargo, la discreción y la sencillez que caracterizaban a Jesús de Miguel y a los suyos evocan justo lo contrario.
El barrio de El Naranjo, en el municipio madrileño de Fuenlabrada, fue el lugar que vio crecer a Jesús. Un barrio tranquilo y humilde, justo en el límite norte del municipio. Esa frontera la marcan los campos de El Naranjo, el recinto donde el futbolista madrileño comenzó a dar sus primeros pases. A apenas tres minutos a pie se encuentra el Bar Rafa, un local castizo, de barrio y muy futbolero. Rafa cuenta a EL MUNDO que es el bar por excelencia de los chavales que entrenan en los campos de al lado. Lo delata su decoración: imágenes antiguas de cuando todavía se jugaba sobre tierra y carnés de los campeonatos juveniles, con fotografías grapadas y los datos de los antiguos jugadores del Lugo de Fuenlabrada, el equipo en el que creció Jesús de Miguel.
Rafa, el dueño del bar, ha sido testigo de la trayectoria del equipo, fundado en la cercana plaza de Lugo, e incluso de su desaparición tras ser absorbido por el Fuenlabrada Atlantis. Entre tantos recuerdos, también conserva alguno de Jesús de Miguel. "A él lo traté poco. Fue un niño muy discreto, porque estaba enfocado en el fútbol. Nunca lo veías por el parque, como a los demás chavales, porque quería, ante todo, ser futbolista", recuerda Rafa, apoyado tras la barra de madera de su local.
Junto a su mujer, Vanesa, Rafa hace hincapié en la personalidad del padre del futbolista, a quien sí conocen muy bien. "Jesús, su padre, siempre venía aquí. Bueno, sigue viniendo. Estuvo la semana pasada, sin ir más lejos", cuentan ambos. "No es que sea buena persona, es que es más que eso. Se suele sentar solo a tomar un café mientras revisa el móvil".
Y, como ocurre con quienes hablan de su hijo y destacan su discreción y su carácter introvertido, parece que Jesús heredó esos rasgos de su padre. Así lo cuenta Rafa: "Todos sabíamos que su hijo estaba triunfando, pero, si tú no le preguntabas, él no decía nada. Hace poco le pregunté y me dijo que estaba muy bien, muy contento".
Esa discreción se extendía también a buena parte del barrio, donde muchos habían oído hablar de lo ocurrido, pero no todos sabían que Jesús de Miguel era vecino de allí. Quien sí lo recordaba bien era Antonio Fuentes, responsable de comunicación del Navalcarnero durante los dos años que 'Demi' pasó en el club. "Era un chaval humilde, no, lo siguiente. Encantador, cortado, muy tímido, muy correcto, muy educado. Y, ya te digo, lo principal que destaco de él era la humildad que tenía", cuenta Fuentes.
Fuenlabrada era su casa, pero Navalcarnero también terminó convirtiéndose en su hogar. Allí conoció a su mujer y a la madre de su pequeña hija. El estadio Mariano González, el campo del ' Naval', se caracteriza por las casas bajas que se levantan justo enfrente, desde donde los vecinos pueden seguir los partidos cada fin de semana. En una de ellas, de esas casas bajas con techos de teja, vivía María, su mujer. Allí la conoció y allí formó una familia, dentro y fuera del vestuario.
"Todos le queríamos mucho en Navalcarnero, primero por todo lo que había dado al club, por su forma de ser y también porque estaba ligado sentimentalmente a una navalcarnereña", explica Fuentes. "De hecho, este mismo verano todavía se dejó ver por allí. Como sus suegros siguen viviendo en una de las casas que rodean el estadio, cuando aún no había comenzado la pretemporada, habló con el club y muchas mañanas le abrían las instalaciones para que pudiera calentar y entrenarse a su ritmo".
En Fuenlabrada, en los campos de El Naranjo, creció, dio sus primeras patadas, pero todo en silencio, "con humildad", el aspecto que más se destaca de él en el barrio. Pero en Navalcarnero creció, "despuntó sin alardear de nada", como recuerda Fuentes, y formó una familia. Hoy, todavía se llora su perdida, en Fuenlabrada, Navalcarnero y en los campos más importantes de Europa, donde se homenajea al futbolista. Mañana, jueves, se le dará el último adiós en Navahermosa, el pueblo de donde es originaria su familia, para poner fin a una tragedia que, por el fútbol, no se debe olvidar.