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Katy Perry explota contra Trump por usar su tema 'Firework' en un vídeo de ataques militares contra Irán

Katy Perry explota contra Trump por usar su tema 'Firework' en un vídeo de ataques militares contra Irán

Katy Perry ha dicho basta. La estrella del pop ha arremetido públicamente contra la Casa Blanca tras la publicación de un vídeo en la cuenta oficial de TikTok del Gobierno de Estados Unidos en el que se sincronizaban imágenes de bombardeos militares contra objetivos iraníes al ritmo de su icónico éxito de 2010, Firework.

El controvertido clip, que acumuló más de seis millones de reproducciones en cuestión de horas antes de que se retirase el audio, mostraba el impacto de un misil contra un buque naval iraní justo en el momento en que sonaba el pegadizo verso "boom, boom, boom". La publicación estaba acompañada por una escueta advertencia: "Irán ha sido avisado". 

Perry, en su letra, hablaba de cohetes y del 4 de julio (día de la Independencia norteamericana), pero su sentido nada tenía que ver con el que se le ha dado. Sus colores, brillos y corazones no concuerdan con una contienda considerada ilegal con el derecho internacional en la mano. 

"Un himno de esperanza convertido en arma"

La reacción de la artista ha sido contundente, tan indignada como dolida. A través de un contundente comunicado difundido en su cuenta de X (antes Twitter), Perry dejó clara su indignación y rechazó categóricamente el uso de su trabajo con fines bélicos. "Estoy profundamente horrorizada y furiosa al ver Firework utilizado en la cuenta de TikTok de la Casa Blanca como música de fondo para imágenes de ataques militares. No aprobé esto, no me lo pidieron y no lo consiento en absoluto", denunció la cantante, de 41 años.

En su mensaje, la intérprete recordó el significado original del tema. "Escribí esta canción para que fuera un himno de esperanza, sanación y fuerza interior para quienes atraviesan sus momentos personales más oscuros. Ver un mensaje de autoestima y superación convertido en un arma para sonorizar la destrucción y la violencia es una violación absoluta de todo lo que representa mi canción. Mi música es para unir a la gente, no para celebrar la guerra", expone. 

La respuesta por parte de la administración no tardó en llegar, aunque no fue precisamente una disculpa. Kaelan Dorr, director adjunto de comunicaciones y responsable de estrategia digital de la Casa Blanca, respondió directamente al tuit de la cantante con un escueto y provocado: "¿Esta eres tú?". Dorr acompañó su mensaje con el enlace al videoclip de Part of Me (2012), en el que Perry aparece caracterizada con uniforme del Cuerpo de Marines de EEUU realizando entrenamientos militares.

Aunque la artista ha expresado abiertamente su repulsa, en el plano estrictamente legal sus opciones son limitadas. En 2023, Katy Perry vendió los derechos de autor y de grabación de sus cinco primeros álbumes a la firma Litmus Music por una cifra estimada en 225 millones de dólares, lo que restringe su control directo sobre las licencias de sincronización de sus temas.

Un choque recurrente

El choque entre Katy Perry y la Casa Blanca no es un hecho aislado, sino el último capítulo de una creciente lista de artistas de la industria musical que han cargado contra el uso no autorizado de sus canciones en propaganda institucional o política.

Sabrina Carpenter tildó de "malvado y repugnante" el uso de su tema Juno en un vídeo sobre detenciones del servicio de inmigración (ICE). Ariana Grande habló de "barbarie" por la utilización de su canción Bye en publicaciones enfocadas en políticas migratorias.

Olivia Rodrigo, Kesha o la británica Jess Glynne también han denunciado públicamente el uso de sus obras en campañas institucionales o militares de la Administración republicana.

Artistas como Beyoncé o los herederos del cantautor Leonard Cohen han presentado objeciones formales o bloqueado el uso de sus temas en actos y vídeos del entorno gubernamental.

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