A Pablo Ramón (Calvià, 2001) le toca un domingo de misión complicada: detener a Kylian Mbappé. El central balear, campeón de la Champions Juvenil con el Madrid, se ha ganado un sitio en el Racing y en Primera después de una carrera que se detuvo más de un año por una lesión de cruzado. «Lo veía todo negro», admite. Un coach, nutrición y una cesión a Santander, claves para su llegada a la elite.
- El Racing está 13º después de 10 jornadas. Es un buen inicio.
- Creo que podríamos llevar más puntos de los que tenemos, tuvimos un par de partidos en los que nos podríamos haber llevado. Mola cómo jugamos, lo que pasa que los defensas sufrimos un poquito a veces (risas). El campo está todas las semanas lleno, la afición empuja y no es casualidad que en casa todavía no hayamos perdido. Se nota mucho.
- Este verano firmó un contrato con el Racing hasta 2029 después de jugar cedido el año pasado. Parece su momento para dar el salto definitivo.
- Sí. En el Mirandés (23-24) hice un buen año y justo me rompí el cruzado cuando quedaban pocos partidos para el final de la temporada. Creo que ese año ya iba a dar el salto y de hecho hablaba mucho con el Espanyol antes de la lesión. Y nada, pasé por el cruzado y la temporada pasada en el Racing, cuando parecía que íbamos a subir, ya lo tenía clarísimo. Le dije a mi agente que quería quedarme aquí y me dijeron que lo iban a intentar. Y así fue.
- ¿El salto a Primera se nota?
- Se nota. El año pasado estábamos muy acostumbrados a ganar siempre. Y este año pues el día del Celta, por ejemplo, que nos metieron cinco... Empezamos bien, cometimos dos errores y nos vimos sobrepasados. Creo que donde más se nota es en los duelos individuales, que cometes un error y te penalizan muy rápido. Creo que la mayor diferencia es a nivel de talento individual, porque luego como equipo es más parecido.
- Sufrió una rotura del cruzado en abril de 2024. ¿Le costó volver?
- Estuve un año parado y luego hice la pretemporada con el Espanyol. Ahí noté que iba de menos a más, y luego en la cesión al Racing, quitando los primeros partidos en los que me faltaba ritmo porque llevaba año y medio sin jugar, me vi bien. La rodilla no me ha dado guerra nunca, lo que he tenido ha sido alguna lesión de isquio por intentar forzar, por no parar un mes y volver a las dos semanas, pero de la rodilla bien. Cuando te rompes tienes esa incertidumbre de si vas a volver igual.
- He leído que ahí empezó con un coach.
- Y a día de hoy sigo con él. Es una persona de confianza para mí. Cuando me lesioné lo veía todo negro, me hacía demasiadas preguntas. Había luchado toda mi vida por jugar en Primera, estaba haciendo un buen año en el Mirandés y me lesiono a cuatro partidos de acabar el año. Fue lo primero que pensé en el césped cuando noté la rotura: "A tomar por culo". Te dicen que son seis meses, pero son doce entre que recuperas, coges ritmo y te meten en las alineaciones. Y empecé a trabajar con él el tema mental, la rutina, lo que podía hacer... Y sigo cada semana, después de cada partido. Me ayuda porque me da unas pautas y me hace pararme a pensar.
- ¿En el fútbol lo más importante es la suerte?
- Sí. Tienes que tener ese puntito de suerte. Me acuerdo de Asencio, que subió al primer equipo del Madrid porque estaban todos los centrales lesionados e hizo unos partidos descomunales. Claro, cuando tienes la oportunidad tienes que dar el nivel y no todo el mundo lo hace. Pero ese puntito de suerte hay que tenerlo.
- Sergio Canales, su compañero, se ha roto el cruzado varias veces. ¿Ha hablado con él?
- Sí, hemos hablado mucho. Ha tenido tres roturas. Si yo lo veía negro, no me quiero imaginar él. Y es que se lo ha currado, no ha parado de trabajar. Hay que estar muy bien mentalmente y tener unas rutinas y un estilo de vida que no cualquiera tiene. Yo, por ejemplo, llevo un año y algo con un nutricionista llevando un control de lo que pesa cada comida, viendo cuándo meter proteína y cuándo no, y me siento mucho mejor.
- ¿El partido contra el Madrid es especial para usted?
- Sí, claro que sí. Pero te diría que para todos. Porque todos queremos jugar este tipo de partidos. Salimos motivados siempre, pero cuando juegas contra los mejores, contra los que ves en televisión, es diferente.
- Le tocará marcar a Mbappé.
- Tengo ganas de defender a un jugador así, la verdad. El año pasado le pedí la camiseta y creo que se la pediré otra vez. Me parece una barbaridad de jugador, la arrancada que tiene que en muchos momentos es imparable...
- ¿En qué jugador de su posición se fija y en cuál se fijaba de adolescente?
- Me gusta ver a Cubarsí, me parece un gran central. Y a Jon Martín, de la Real. Esos dos me parecen grandes centrales. Y hace años en Sergio Ramos, que era mi ídolo. De hecho llegué a entrenar con él un par de días y conseguí que me firmara la bota con la que ganamos la Youth League.
- ¿Haber pasado por el Madrid pesa?
- Te diría que no, pero a veces hay cosas curiosas. Algunos compañeros flipan un poco cuando les dices que has estado en el Madrid. Ese escudo pesa. Por ejemplo, el año pasado, Simon (Eriksson), uno de nuestros porteros, cuando le dije que había jugado cuatro años en el Madrid no se lo creía (risas).
- Dejó el Mallorca, con el que había debutado en el primer equipo, para jugar en el juvenil del Madrid. Un paso atrás para dar luego varios hacia adelante.
- Llegué justo en el año del Covid, ganamos la Youth League y unos cuantos hicimos la pretemporada con el primer equipo. Recuerdo que a los primeros entrenos subía 'cagao'. Llevas toda la vida viéndolos por la tele, ves que los tienes delante y te pones un poco nervioso.
- ¿Todavía tienen el grupo de WhatsApp de los campeones de la Youth League?
- Sí, y los del Castilla. Estamos desperdigados por Europa y hablamos bastante. De hecho de vez en cuando nos encontramos. Dotor está en el Málaga, Antonio (Blanco) en el Alavés, Arribas en el Almería... Y mi mejor amigo de esos es Mario Gila, que ahora está en el Milán haciéndolo muy bien.
- ¿Hay tanta distancia con el primer equipo de un club como el Madrid para que sea tan difícil asentarse?
- Siempre he dicho que se tienen que dar muchos factores, muchas cosas, para que tú puedas tener una oportunidad. Si en el primer equipo hay cinco centrales y ninguno se lesiona, es casi imposible debutar. Es muy difícil porque son 25 de los mejores jugadores del mundo.
- El Madrid lo que hace es ceder o vender, guardándose el 50%.
- De hecho todavía tienen mi 50%, porque el Racing lo que ha hecho es comprar el 50% del Espanyol. Es un plan que tiene el club desde hace tiempo y con el que va recaudando mucho dinero. Este verano creo que han sacado más de 200 millones.
- ¿Ve mucho fútbol?
- Veo todo, la verdad. De España, de la Premier, de la Serie A... Todo. Me fijo mucho en la parte táctica. Conozco a muchos compañeros a los que no les gusta el fútbol, que no ven nada. Por ejemplo, Canales, el otro día era el Clásico y él lleva una rutina que a las nueve y algo ya está durmiendo. Y le digo '¿No vas a ver el Clásico?'. 'Qué va' me dice. Yo sí que lo veo todo. Y ahora estoy enganchado a los podcast de crímenes, accidentes, naufragios e historias reales.