Deportes

Carlos Alcaraz conquista el título en Viena y lanza un aviso para el tramo final de la temporada

Carlos Alcaraz conquista el título en Viena y lanza un aviso para el tramo final de la temporada

A Carlos Alcaraz todavía le quedan cuentas pendientes con la pista cubierta. Lo suyo es el tenis de verano, bajo el sol, donde sus golpes resplandecen. A lo largo de su carrera ha celebrado poco bajo techo, aunque quizá no fue por culpa de las condiciones, sino de la energía. En años anteriores llegaba al otoño ya fundido y de ahí sus resultados; esta temporada todo apunta a otro desenlace. Después de cuatro meses de parón, el español llega fresquísimo a los torneos indoor y promete arramblar con todos: el Masters 1000 de París, las ATP Finals y la Copa Davis. Lo demostró este domingo en la final del ATP 500 de Viena, primera parada de la gira, con una exhibición ante Alex de Miñaur, al que derrotó por un contundente 6-1 y 6-4.

Alcaraz levantó el segundo título en pista cubierta de su carrera, después del conseguido en Rotterdam el año pasado, y eso no fue lo más importante: lo importante es que habrá más.

En progresión durante toda la semana en la capital austríaca, el español confirmó en la final que le sobra tenis también en los pabellones. De Miñaur venía de derrotar a Alexander Zverev, que este lunes será el nuevo número uno del mundo, y siempre es un competidor, un luchador, un pesado, pero esta vez no tuvo ninguna opción. El australiano, uno de los mejores defensores del circuito, se encontró con un rival que no le permitía defenderse. Alcaraz le quitaba tiempo, le movía de lado a lado y encontraba siempre el espacio para acelerar. Cuando De Miñaur intentaba cambiar la dirección del intercambio, se encontraba con otra pelota más profunda y más rápida. Su revés empezó a acumular errores y más errores.

La impotencia se hizo evidente. Como en los seis enfrentamientos anteriores, incluido el de los cuartos de final del Open de Australia de esta temporada, De Miñaur no sabía cómo sobrepasar al español. Su juego, basado en la velocidad de piernas, la consistencia y la capacidad para devolver una pelota más, no era suficiente.

Mucho por ganar

Alcaraz ni siquiera necesitó una producción extraordinaria para dominar. Fue pura inercia. De hecho, acabó con los mismos golpes ganadores (19) que errores no forzados (19). En el primer set fue muy superior y en el segundo, cuando De Miñaur arriesgó más, el australiano quemó sus últimos cartuchos. Alcaraz supo esperar. A la primera oportunidad que tuvo, con 5-4 a favor, sublimó un punto con una dejada, un globo y un passing para conseguir el break, cerrar el partido y levantar el título.

La pista de Viena no es excesivamente rápida. Más exigentes en ese sentido serán las superficies del Masters 1000 de París o las ATP Finals, pero el español ha demostrado que tampoco necesita unas condiciones concretas para imponer su tenis. Esta vez está de una pieza, está feliz, está motivado y está solo ante la gloria. Jannik Sinner no volverá a jugar en 2026 por culpa de su lesión de muñeca, Zverev parece acusar el esfuerzo de todo el año y el resto de los tenistas está a un abismo. De Miñaur fue un buen ejemplo de la distancia que separa a los tres primeros del resto del circuito.

Así, el título de Alcaraz en Viena es algo más que una nueva copa para su colección. Es una advertencia para lo que viene. Las últimas grandes citas de la temporada esperan a un Alcaraz que ha recuperado el cuerpo, el tenis y la energía. Y que, después de pasar buena parte del año pendiente de su muñeca, mira al calendario con ganas de conquistarlo. Se juegue donde se juegue.

"Me siento relajado"

En la ceremonia de entrega de premios, Alcaraz tuvo palabras para De Miñaur después de su amplia victoria. «Álex, ha sido una semana increíble. Siempre das pasos adelante y mejoras con tu equipo. Me alegra verte cada semana haciendo cosas grandes. Nos quedan un par de torneos esta temporada, así que a por ellos», le dedicó antes de dirigirse a su equipo. «Ha sido una semana muy emotiva. Lo hemos pasado bien en la pista y, especialmente, fuera de ella. Eso hace que me sienta relajado y que disfrute sin estresarme cuando juego. No esperaba jugar esta semana y ha sido la mejor decisión que podíamos tomar».

También quiso agradecer el trato recibido por el torneo de Viena, donde ya había competido en 2021, cuando todavía era un recién llegado al circuito, y que este año le invitó a última hora, después de su pronta eliminación del Masters 1000 de Shanghai. «Recuerdo que con 18 años me sentí genial aquí. Me tratasteis como a uno más y eso demuestra lo bien que hacéis las cosas. Este año el público ha sido increíble desde el primer día. Disfruto cada vez que salgo a la pista, tanto en los partidos como en los entrenamientos, con las gradas llenas. Gracias por el apoyo y el cariño. Este trofeo también es vuestro».


Puede que te hayas perdido