Fue la mañana de Edy Tavares. Bien merecida, un baño de reconocimiento para un pívot que marcó, marca y marcará la historia del Real Madrid y del baloncesto español. Un gigante único. Y ya parte también de la leyenda con un récord de tapones que era sólo cuestión de tiempo para él. El Recoletas Salud San Pablo Burgos fue el testigo de excepción del hito, derrotado en el Palacio, pero digno hasta que pudo aguantar a los blancos. [90-79: Narración y estadísticas]
Es la undécima victoria de carrerilla de los de Pedro Martínez, líder invicto en Liga Endesa (6-0). No fue la más brillante, ni superó la centena, pero sí mostró el carácter de quien sabe atravesar obstáculos. En este caso, el golpe de las lesiones, la agonía del calendario y un comienzo de partido espeso, en el que los de Porfi Fisac les sacaron de tono.
La intensísima semana europea (una más), no sólo pasó factura física al Real Madrid en forma de lesiones (esguince de rodilla Maledon y rotura de la fascia de Jantunen). Pedro Martínez reconoció después que Campazzo también está con problemas físicos. También mentalmente pareció agotado en el amanecer del partido ante un Burgos con la lección bien aprendida. Sus defensas cambiantes y su intensidad dejaron a los blancos en 14 puntos y ningún triple en el acto inicial, con un Andrés Feliz desquiciado y errático a los mandos.
El alemán Sengfelder se ponía las botas y el Madrid no se reconocía. Fueron los dos menos habituales de su plantilla, el francés Olivier Sarr y el ucraniano (criado en León), Schulga, los que inauguraron la cuenta de triples. Pero llegó otro momento de mal juego, de desacierto y hasta pocas faltas. Sólo el tramo final, con un parcial de 15-2 justo antes del descanso (y al fin el primer triple de Luwawu-Cabarrot, un tipo al que no es raro que le cueste arrancar), pusieron al Madrid en ventaja (39-31).
Ya por entonces Edy Tavares -quien de momento apenas está teniendo respiro físico esta temporada, después de la lesión de la anterior que le dejó fuera todo el tramo decisivo- estaba a lo suyo. Pronto igualó el récord histórico de Tavares de la ACB. Una marca, los 768 de Fran Vázquez, que en la segunda mitad iba a superar en un tiro de Koprivica (el partido se paró y fue homenajeado, con su mujer y sus dos hijos en la cancha). Lo asombroso del caboverdiano es la premura con la que lo ha logrado: era su partido 408 en Liga Endesa.
El Madrid, sin estar brillante, resulta un equipo irresistible para casi la mayoría. Al tran tran, con mucha más concentración defensiva y algunos triples, fue triturando al Burgos, digno como el trabajo de Raúl Lobaco. Que resistió lo que pudo, las embestidas de Luwawu, el poderío de Pradilla y los cuatro triples (el quinto y el sexto los falló) de un Max Schulga (que pidió paso con 14 puntos y sentenció la mañana.