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Colombia vota: claves de una elección sin Petro, con ultras, polarización y violencia

Colombia vota: claves de una elección sin Petro, con ultras, polarización y violencia

Este domingo, 31 de mayo, Colombia vivirá una jornada crucial con la celebración de la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. Los comicios se desarrollan en un ambiente de intensa polarización política y debates ideológicos encendidos, lo que explica que presenten hasta 11 listas diferentes. Son los ciudadanos los que tienen que decidir ahora el rumbo del país: si respaldan la continuidad del modelo liderado por el izquierdista Gustavo Petro o si optan por un giro hacia el cambio, más conservador y hasta mucho más conservador.  

Lo que dicen los sondeos, por ahora, es que será necesario ir a una segunda vuelta, que se celebraría el 21 de junio, ya que no parece posible que ninguno de los candidatos vaya a superar el umbral del 50% de votos necesario para proclamarse ganador en la primera mano. El favorito, dicen las encuestas, es Iván Cepeda, sucesor de Petro, que podría sacar hasta entre 10 y 15 puntos a su inmediato perseguidor, Abelardo de la Espriella, un radical de derechas recién llegado a la política pero que sube como la espuma. Tanto que, en los últimos días, ha lanzado al tercer puesto en las encuestas a la uribista Paloma Valencia (la derecha de siempre con ramalazos ultras), que quiere pelear ese decisivo segundo puesto.

En El HuffPost te ofrecemos las claves de estas elecciones, pero antes, una aclaración, visto el furor en redes de mensajes que sostienen que "los zurdos" se van del poder porque lo han hecho fatal y no pueden más. No. Ni Petro ni su vicepresidenta, Francia Márquez -la primera afrodescendiente en ocupar ese cargo-, se van por eso: tras su elección, en 2022, no pueden aspirar legalmente a la reelección, una medida introducida por una reforma constitucional, en 2015, que obliga all jefe de Estado a ejercer sólo por un periodo de cuatro años. Así de simple.

El proceso

El proceso de votación se organiza de forma simultánea tanto a nivel local como internacional, aunque bajo distintas modalidades de tiempo. En el extranjero, los votantes residentes fuera de Colombia han tenido una semana entera para ejercer su derecho, tras la apertura de las urnas el 25 de mayo y hasta este domingo. En el territorio nacional, la elección se concentra exclusivamente en un único día, el 31 de mayo. De acuerdo con las proyecciones de la Registraduría Nacional, el censo electoral para esta cita supera los 41,4 millones de ciudadanos aptos. 

En esta votación se elige exclusivamente la fórmula de presidente y vicepresidente, la pareja que asumirá las riendas del poder ejecutivo durante el cuatrienio constitucional de 2026 a 2030 desde la Casa de Nariño, el palacio bogotano. El poder legislativo ya fue completamente renovado en las elecciones de marzo de este mismo año, en las que Valencia fue la que cosechó los mejores números, con una participación que no se veía desde 1990: más de 3,2 millones de votos fueron para ella, de un total de seis. 

Para que una de las candidaturas se corone ganadora de forma directa en la jornada del 31 de mayo, necesita consolidar una mayoría absoluta, superando el citado 50% de los votos. Si alguna candidatura alcanza esta meta, el proceso concluye ese día con su elección. Si no, se activará el mecanismo de balotaje o segunda vuelta. Entonces competirán únicamente las dos fórmulas que hayan cosechado más votos en la primera cita.

Los candidatos y las encuestas

Estas son las 11 candidaturas, con parejas a la presidencia y la vicepresidencia, como aparecen en los famosos tarjetones de las elecciones: 

Son tres, sobre todo, los que concentran el voto. El favorito es Cepeda, del partido Pacto Histórico (PH), de 63 años, que representa la continuidad del proyecto petrista. Además de su larga carrera como senador, es conocido por su rol en las negociaciones de paz con las FARC (que cuajaron en un acuerdo histórico, en 2016), su defensa de derechos humanos y su implicación como víctima y testigo en el juicio al expresidente Álvaro Uribe por manipulación de testigos. Entre 2010 y 2014 fue diputado y también es filósofo.

Cepeda defiende la vía del diálogo para acabar con el conflicto armado, además de medidas como el aumento del salario mínimo, la reducción de primas y beneficios de congresistas y un reparto de tierras en uno de los países más desiguales en la tenencia de propiedades del mundo. Su padre, el miembro del Partido Comunista Manuel Cepeda, fue asesinado en 1994 por agentes del Estado cómplices con paramilitares, algo que ha pesado profundamente en su compromiso político. 

Luego está De la Espriella, de 47 años, con su movimiento Defensores de la Patria. Se trata de un abogado y empresario que quiere ser como sus héroes, o Nayib Bukele o Javier Mileu o José Antonio Kast o todos a la vez. Un ultraderechista de manual, aunque dice que dice que su movimiento no se trata de ideologías o espectros políticos, sino de "extrema coherencia".

Ha entrado en política sin asideros ni experiencia, encendiendo la campaña. Ha sido frecuentemente cuestionado por haber sido abogado de Álex Saab, el controvertido empresario colombiano acusado por EEUU de ser uno de los testaferros del expresidente Nicolás Maduro en un entramado de corrupción. Él argumenta que eso fue hace seis años y que no tienen relación hoy.

De la Espriella centra su discurso en la seguridad y la lucha contra la corrupción y es un defensor de la libre empresa, Dios y la familia como núcleo central de la sociedad. Acude a los mítines con chaleco antibalas y se parapeta tras una mampara de seguridad, por si le atacan, dice. En su campaña ha insistido en que Colombia vive un momento "existencial" y ha acusado al Gobierno de Petro de querer perpetuarse en el poder (sin pruebas, porque el presidente no ha dado ningún paso para reformar las normas y quedarse). Del exterior, aplaude al norteamericano Donald Trump y a la italiana Georgia Meloni en Italia.

La tercera en los sondeos, Valencia, es la aspirante del partido conservador Centro Democrático (CD) del expresidente Álvaro Uribe. De 48 años, esta senadora y abogada consiguió imponerse a figuras muy relevantes en el país y la formación, de exministros a economistas, pasando por periodistas. La candidatura del CD ha sido una de las más disputadas y mediáticas en los últimos meses, especialmente tras el magnicidio del entonces precandidato uribista Miguel Uribe Turbay, en 2025.

La prensa colombiana explica el ascenso de Valencia en que se ha movido "un poco al centro", como expone Caracol Radio, y esa templanza aparente ha cosechado una tierra de nadie entre el radicalismo derechista de Uribe y la izquierda de Petro. Dicen que tiene un gran equipo, profesional, pero habrá que ver la sombra del padre, Uribe, cuánto le pesa. 

Hoy por hoy, las encuestas coinciden en ubicar al izquierdista Cepeda en el primer lugar, pero las diferencias entre porcentajes y proyecciones muestran que la disputa por la presidencia aún mantiene varios escenarios posibles, porque la horquilla es amplia. En la medición de Guarumo & Ecoanalítica, realizada entre el 11 y el 19 de mayo, el senador registra una intención de voto del 37,1%, seguido por De la Espriella, con el 27,5%, y Valencia, con 21,7%. Esa es una de las incógnitas: si habrá vuelco, los ultras serán segunda fuerza y el uribisnmo se quedará fuera de la segunda vuelta. 

Por su parte, la encuesta de Invamer, confeccionada entre el 13 y el 20 de mayo, otorga una ventaja más amplia a Cepeda: alcanza el 44,6% de intención de voto, mientras De la Espriella aparece con 31,6% y Paloma Valencia, apenas con 14%.

Mientras tanto, la firma Atlas Intel, cuya medición se desarrolló entre el 18 y el 21 de mayo, presenta uno de los escenarios más ajustados de la carrera: Cepeda alcanza el 37,7% y De la Espriella se ubica muy cerca con 36,3%. Valencia obtiene el 13,9%.

Finalmente, el Centro Nacional de Consultoría (con entrevistas hechas entre el 16 y el 22 de mayo) ubica a Cepeda con 33,4% de los votos, a Abelardo de la Espriella con el 30,9% y a Valencia con el 12,6%. Aunque existe coincidencia en el liderazgo de Cepeda durante la primera vuelta, las diferencias comienzan a hacerse más visibles al analizar los posibles escenarios para una segunda ronda electoral.

Es muy pronto para hablar de la segunda vuelta, pero un par de estos centros estadísticos han hecho ya la pregunta: ¿a quién votaría si hay segundo round? Y, pese a la coincidencia en el liderazgo de Cepeda durante la primera vuelta, las cosas no le pintan tan bien luego: Guarumo & Ecoanalítica plantea que perdería frente a De la Espriella por una diferencia de 3,6 puntos, 43,6% frente al 40%.

Un escenario tenso

La polarización en la sociedad colombiana es el telón de fondo de esta cita con las urnas, queda claro en los sondeos: o frescura para dar continuidad a las reformas y políticas sociales extensivas iniciadas por Petro o un viraje hacia políticas basadas en la institucionalidad, el orden tradicional y el fortalecimiento de la seguridad nacional, con las empresas y los propietarios por delante. Los ultras, entre la ortodoxia fiscal y la seguridad. Los derechistas que van de centristas, con lo que llaman un "conservadurismo modernizador". Petro lo resume en: "vida o muerte, esa es la decisión". 

El próximo presidente tendrá la responsabilidad de gestionar crisis internas acumuladas y definir el futuro de los sistemas que impactan el día a día de los colombianos. Sobre todo, destaca hoy el debate sobre el sistema de salud y las pensiones: está en juego si se profundizan los cambios estructurales propuestos por el gobierno saliente o si se retorna a un modelo con mayor participación privada.

La Fundación Razón Pública, una entidad colombiana sin ánimo de lucro, ha hecho un análisis comparativo de los programas de los partidos y señala que, en este punto, todos los candidatos coinciden en que el sistema de salud está en crisis. Lo que varían son los remedios propuestos. Cepeda quiere eliminar la intermediación de las EPS, las Entidades Promotoras de Salud, empresas encargadas de administrar y organizar los servicios de salud de los ciudadanos. De esta forma, se fortalecerán los hospitales públicos. Mientras, la derecha defiende la continuidad de la participación privada. 

Hablemos de pobreza. En Colombia, la multidimensional (que mide carencias en educación, salud y vivienda) bajó al 9,9 % a nivel nacional, la cifra más baja desde que se mide, y pobreza monetaria (por ingresos) se ubica en el 31,8 %, el nivel más bajo en 13 años, dice el Departamento Nacional de Planeación del Gobierno. Van cinco años consecutivos de bajada. No obstante, hay enormes diferencias entre el campo y la ciudad, los empleos creados son aún precarios o bajo cuersa y no hay que mirar sólo el dinero, sino la falta de servicios médicos o educativos o de agua potable, el abandono escolar...

Las diferencias en esta materia muestran la tensión clásica sobre el rol del Estado. Mientras que Cepeda propone una reforma tributaria progresiva y una "Ley de Austeridad Republicana", Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia apuntan a un modelo promercado con reducción de impuestos empresariales ("Colombia, país de propietarios", es el lema del primero de los aspirantes). 

Pese a que se ha avanzado sensiblemente hacia la paz y la reconciliación nacional en la última década, desde aquel acuerdo que dio el Nobel al expresidente Juan Manuel Santos, la seguridad sigue siendo central. El nuevo equipo en Nariño deberá liderar la estrategia ante el recrudecimiento de la violencia armada en las regiones y el replanteamiento o continuidad de las negociaciones de paz. 

Guerrillas aparte, Colombia registra una tasa de homicidios cercana a 25-26 por cada 100.000 habitantes y se sitúa como uno de los países con mayor índice de crimen organizado a nivel mundial, informa Caracol Radio. Es el segundo país más violento de la región, después de Ecuador. En estas elecciones, hasta 389 municipios (que concentran al 30% de la población) están en alerta por posible violencia. 

En este caso, Razón Pública destaca, por un lado, que De la Espriella defiende "una remasterización 2.0 de la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe", con ofensivas militares rápidas y fumigación con glifosato si es necesario, mientras que Valencia se alinea con este sector mediante su política de "Seguridad Total", sumando más participación comunitaria. Cepeda habla de negociación y transformación social, con una estrategia de "paz con justicia social basada en el concepto de seguridad humana" para atacar las causas estructurales de la violencia.

Tras la configuración de un nuevo Congreso en marzo, quien gane forzosamente tendrá buscar consensos legislativos para evitar un estancamiento político y mitigar los riesgos de la crisis fiscal, toda vez que Pacto Histórico y Centro Democrático son las principales fuerzas. Ponerse de acuerdo, visto lo visto, no será fácil. 

Ahora queda esperar a los resultados oficiales, para ver si se repiten tendencias que, mes a mes, están cobrando fuerza en toda América Latina, del voto de castigo a quien está en el poder al ascenso de un populismo que carece de experiencia de gestión, pasando por relatos que sacan el fraude electoral a las primeras de cambio. La respuesta, este 31-M.

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