Sindicatos, patronales y organizaciones sociales, congregadas en el Consejo Económico y Social (CES), destacan la “notable capacidad de resiliencia” de la economía española frente a “una incertidumbre elevada” en 2025 y, por desgracia, casi norma en los últimos años desde la pandemia de COVID. Sin embargo, el organismo también señala el “pesimismo” económico de la ciudadanía, que relaciona con el lastre de la vivienda y del alto coste de vida para los hogares.
El CES ha publicado este miércoles su Memoria Anual, correspondiente a 2025, que reconoce la fortaleza de la economía española en un contexto complicado y en el que presenta un mejor comportamiento que sus vecinos europeos. España, por ejemplo crea el 45% de todo el empleo generado en la UE en ese año. “El test de estrés ha sido superado con nota sobresaliente por parte de la economía española”, ha resumido el presidente de la institución, el catedrático de política económica Antón Costas.
Los agentes sociales congregados en el CES señalan además que 2025 ha sido un “punto de inflexión” para España por dos buenas noticias económicas. La primera, que España quedó fuera del Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos de la Comisión Europea, “tras doce años de vigilancia y seguimiento continuo”.
En segundo lugar, “se cumplieron las reglas fiscales europeas gracias al descenso del déficit y la deuda pública, impulsado por la moderación del gasto y, sobre todo, por el fuerte dinamismo de los ingresos públicos”.
Con una mirada más larga, a lo que está sucediendo desde la pandemia, el presidente del CES ha defendido que “está ocurriendo algo bueno en la economía española, que no es coyuntural, que no se explica por vientos favorables del exterior”, ha argumentado, sino que es “un cambio estructural en la economía española”.
En su opinión, se trata de una “transformación silenciosa del modelo productivo español”, más resiliente e inclusivo, que se encuentra tanto en el tejido empresarial –con un aumento del tamaño de las empresas, más productivas– como en el lado del empleo, con un mayor peso de trabajos de alta cualificación, mayor valor añadido y mejores condiciones laborales.
Crecimiento, pero no tanta mejora en desigualdad
Patronales y sindicatos coinciden también en destacar la mejora de la productividad y de la inversión, dos asignaturas pendientes en España desde hace años en las que se está avanzado de la mano, en una época expansiva y con un gran crecimiento del empleo, de manera inédita.
La memoria da cuenta de las mejoras en el mercado de trabajo, que vincula en gran parte a la reforma laboral pactada en 2021 entre el Gobierno y los agentes sociales, que ha reducido notablemente la temporalidad en el empleo. También destaca la reducción del paro, en concreto en grupos especialmente afectados por el desempleo, como jóvenes y mayores de 50 años, aunque sus indicadores continúan siendo elevados en el contexto europeo.
“Han mejorado prácticamente en todas sus variables”, ha subrayado Antón Costas, lo que ha permitido a España ir “convergiendo con la Unión Europea” en varias cuestiones, como los jóvenes que ni estudian si trabajan (que se ha ido reduciendo hasta el 11,5%).
El trabajo recoge avances también en la reducción de la pobreza y de la desigualdad en España, pero de menor intensidad que el empuje de la economía y del empleo. En este sentido, Antón Costas ha valorado que “aquel puente que existía entre crecimiento y bienestar se ha roto”, principalmente por dos motivos: el primero, el problema del coste de la vivienda, que “se come” las mejoras de salarios y, el segundo, el elevado coste de la vida tras varios años de presiones inflacionistas.
En este sentido, el presidente del CES ha defendido la necesidad de aprobar una prestación universal de crianza para combatir la pobreza infantil en España, de las más elevadas de la UE, entre otras medidas específicas.