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La primera clave de Íñigo Pérez para hacer campeón al Rayo: "Tenemos que jugar como niños de diez años, sin miedo. Es un partido de fútbol"

La primera clave de Íñigo Pérez para hacer campeón al Rayo: "Tenemos que jugar como niños de diez años, sin miedo. Es un partido de fútbol"

No hay presión para el Rayo Vallecano. Es la primera final europea en su historia, el primer título que pueden llevar a Vallecas en 102 años, la oportunidad única para jugadores poco acostumbrados a lo que rodeará a la final. Focos, cámaras, 50.000 espectadores, un muro norte con 11.500 rayistas dejándose la piel y un rival, el Crystal Palace, que, pese a ser su debut en una final europea, está plagado de internacionales y tiene una FA Cup en sus vitrinas. Contra todo eso tiene Íñigo Pérez una receta. "En la final se juega a fútbol. Hay que obviar los focos, aceptar lo que nos pase por el cuerpo a nivel emocional, y jugar para competir y disfrutar en el partido", explicó el técnico vasco.

Por si había dudas, el navarro simplificó más el mensaje: "Hay que evocar la niñez. Si a un grupo de niños de diez años les dicen que van a jugar aquí, con el césped segado, bajo estos focos... no sienten miedo. Tenemos que salir con esa sensación de ir a jugar como niños al patio del recreo. Es un partido de fútbol. No les voy a decir que hay que ganar como sea, solo que es importante que repliquen lo que les ha traído hasta aquí", argumentó el técnico.

El mensaje lo tienen interiorizado sus jugadores. "El Álvaro niño estaría flipando, loco de contento", dijo Álvaro García. Para Óscar Trejo, este último partido lo quiere disfrutar. "Las emociones van a aparecer, pero es un día para disfrutarlo, por nosotros y la gente que ha hecho un esfuerzo descomunal todo el año. Somos un grupo de amigos que van a tener la suerte de poder jugar una final en un estadio soñado", reiteró el argentino.

Íñigo Pérez quiere que su Rayo sea reconocible, "que represente al barrio de Vallecas, a sus gradas, con juego e identidad", y reconoce que solo a horas del partido ha podido descargarse la tensión. "He tenido sensación de agobio por darles la mayor información de una manera limpia. Hasta ayer estaba consumido, pero ahora les toca a ellos. Es el momento de los jugadores. El camino al trofeo es que ellos se sientan cómodos y repliquen lo que estamos haciendo". De momento, el último entrenamiento fue entre bromas y con una sonrisa.

No será fácil pelear contra un presupuesto triplicado, con internacionales en la plantilla y jugadores con la ambición que reconoció Jeremy Pino. El canario no quiso que hubiera dudas sobre quién ganará esta final. "Vamos a llevarnos la Copa a casa", sentenció. Feliz porque estará en el Mundial, explicó que tiene "los nervios a flor de piel", aunque esta sea su sexta, contando las que ha disputado con España. A él le ha tocado ser el espía en el vestuario: "No sé cuánto conocían al Rayo, pero yo les he dicho cómo juegan algunos compañeros y amigos". Fue tajante también sobre si le consolaría perder la final contra un equipo español. "No me gusta perder nunca", zanjó.

Le escuchaba con una sonrisa, su entrenador. Para Oliver Glasner, esta final también será su 'último baile' con los londinenses y su cuarta final consecutiva. El austriaco ganó la Europa League con el Eintracht y llega a esta final con una Copa de Alemania y la FA Cup bajo el brazo. No estaba previsto que jugaran esta Conference, sino de nuevo la Europa League, pero le cogió el gusto. "Tal vez no sea la competición más interesante, pero es increíble para quien no ha estado nunca en Europa. Hay que saborearlo. Estamos muy felices, aunque nos ha costado algo meternos y ganar experiencia", explicó el técnico, que no quiso ordenar sus finales por importancia.

"Ganar significaría mucho para mí. Sería un colofón fantástico para los dos años que he pasado aquí y he disfrutado mucho el viaje", resumió. Sonó a despedida, entre bromas sobre cómo dejará que sus jugadores suelten toda la tensión de las horas previas jugando al tenis de mesa, pero es que confesó que había reunido al vestuario para decirles adiós. Una particular forma de motivarles. "Les dije lo importante que sería para mí ganar, pero no solo por el título, sino por verlos jugar a la Europa League el próximo año por la tele", aseguró.

Sobre lo que no soltó prenda es acerca de las dos importantes dudas con las que llega: el central Richards y el mediocentro Wharton. "Veremos si están para el inicio. Han superado el entrenamiento y esperamos a ver cómo se sienten y lo que dicen los médicos", se limitó a decir.


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